Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
-en mi vida-
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa que vi.
Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.
Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita la ropa
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.
Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.
Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.
Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Caracas
y te quiero conmigo en cada esquina.
Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.
martes, 14 de julio de 2015
jueves, 3 de julio de 2014
Capitulo 1: Destellos de silencio.
(La Portadora Azul Turquesa)
Qué difícil es creer en algo estos días cuando todo carece del sentido que merita. Las historias, las palabras, languidecen en silencio a medida que aumenta un vacío profundo. Se desvanecen las esencias del alma entre las multitudes, esas que no se ven con los ojos abiertos. La magia ha quedado atrás, en algún lugar de sus memorias subconscientes.
Puede que aún haya, sin embargo, quienes lleven dentro de sí algo que les diferencie del resto, un cristal transparente que suplanta su corazón y les da vida. Según cuentan viejos libros, se les otorga al portador al nacer como protección contra el lugar que yace mas allá del umbral de lo etéreo: El mundo de los vacíos mortales, Ab'dendriel.
Los portadores llevan su nombre debido al gran poder que llevan dentro. Pertenecen a una época olvidada donde el tiempo no trascurre pero nunca se queda estático. Sus vidas dependen de como logren fusionar sus cristales con su mente y su cuerpo porque ese nexo define la clase de portador, teniendo la oportunidad de alcanzar el cielo o condenarse a si mismos a merced de su propio poder inmensurable.
Aunque prismáticos al principio, sus núcleos cristalinos y fríos toman su color el primer día en el que el portador encuentra la razón por la que vive. Si la razón es real, en un viaje hacia lo profundo de si mismos, con la sensación de sumergirse en el lugar mas puro del alma, su aura fluirá profusa y sin control al teñirse del color que adopta el cristal, sellando su esencia por primera vez. Nunca se ha visto que se repita el mismo color dos veces, sin embargo, hay un vinculo que se crea cada mil eónes entre dos portadores, nacen con un cristal casi idéntico y sus vidas están destinadas a cruzarse en algún momento inesperado. y al juntarse crean un color nuevo que solo ellos dos son capaces de ver.Luego de tantas eras que han pasado, los portadores reales han ido desapareciendo. Aún hay rastros de neón donde han dejado huellas. Los que sobrevivieron al tiempo y las circunstancias se separaron y esparcieron por Ab'dendriel, pero aun hay esperanza. Un cristal de cuarzo destella en su pecho... Alice: La portadora azul turquesa.
lunes, 30 de junio de 2014
Prólogo: La Portadora Azul Turquesa.
De tantas historias que han sido
contadas, hay otras que quedan en el olvido. Manuscritos etéreos que emanan
luminiscencias y fuerzas misteriosas a las cuales muchos llamarían magia. Aquel
que lea esta historia, creara un vínculo invisible y se le permitirá develar el
secreto más puro, tanto como ningún otro y único entre todos.
Este libro ha sido dejado en un desván, en las bibliotecas del tiempo: De amplias estancias llenas de misterios que poco han leído. Otros mortales han intentado vivir historias similares, pero ninguno ha salido vivo de ellas. Cuentan sabios escribas y entidades del pasado que aún
se oyen las voces de quienes aquí se habla, saliendo de las manchadas hojas
amarillentas, y que extrañamente no hay un fin. Puede que la leyenda sea real, o puede que no. Tú tienes el libre albedrío de creer.
sábado, 28 de junio de 2014
El gato y la luna.
Grises tardes en las que un gato se arrulla al son de la tormenta.
Esperando que caiga la noche, mueve la cola y maúlla nostalgia.
Áspero el viento sopla en su cara llevándole hojas secas.
Nada más desea el gato que tocar la luna.
Darle siete vidas mientras recorre su lado oscuro.
Acostarse en su cuna mientras ella sonríe menguante.
Lunático gato y hasta un poco soñador.
Ya cansado, salta del tejado, a la espera siempre de otra noche.
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