(La Portadora Azul Turquesa)
Qué difícil es creer en algo estos días cuando todo carece del sentido que merita. Las historias, las palabras, languidecen en silencio a medida que aumenta un vacío profundo. Se desvanecen las esencias del alma entre las multitudes, esas que no se ven con los ojos abiertos. La magia ha quedado atrás, en algún lugar de sus memorias subconscientes.
Puede que aún haya, sin embargo, quienes lleven dentro de sí algo que les diferencie del resto, un cristal transparente que suplanta su corazón y les da vida. Según cuentan viejos libros, se les otorga al portador al nacer como protección contra el lugar que yace mas allá del umbral de lo etéreo: El mundo de los vacíos mortales, Ab'dendriel.
Los portadores llevan su nombre debido al gran poder que llevan dentro. Pertenecen a una época olvidada donde el tiempo no trascurre pero nunca se queda estático. Sus vidas dependen de como logren fusionar sus cristales con su mente y su cuerpo porque ese nexo define la clase de portador, teniendo la oportunidad de alcanzar el cielo o condenarse a si mismos a merced de su propio poder inmensurable.
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Luego de tantas eras que han pasado, los portadores reales han ido desapareciendo. Aún hay rastros de neón donde han dejado huellas. Los que sobrevivieron al tiempo y las circunstancias se separaron y esparcieron por Ab'dendriel, pero aun hay esperanza. Un cristal de cuarzo destella en su pecho... Alice: La portadora azul turquesa.